¿Para qué sirven los debates previos a las elecciones, como el de la pasada noche del 4 de noviembre? Para convencer a los indecisos. Consolidar el voto ya decidido, alentar a la militancia y restar votos a otras formaciones mediante el ataque o, en su caso, la defensa.

Transcurrido un debate, durante el día o los días posteriores, la información mantiene el mismo patrón: cada bloque de medios de comunicación destaca cuál ha sido el candidato que ha ganado el debate. Algunas empresas de demoscopia ofrecen la visión de la muestra seleccionada, los partidos políticos (y no todos) refuerzan el éxito de sus representantes en sus intervenciones y la militancia, en redes sociales, pasea los Memes y demás contenidos. Este es el patrón.

Sin embargo,  se trata de un hito lo suficientemente importante como para condicionar algo más que el espacio de una noche en las televisiones. ¿De verdad vas a pensar al día siguiente que el debate ya es agua pasada? Utiliza estas 5 propuestas paras rentabilizar tácticamente las intervenciones de un candidato tras el debate electoral. Y comenzamos por la más sencilla: lo que no se debe hacer.

1.- Y eso es no realizar ninguna mención a esa intervención, de forma expresa, en el principal canal de comunicación: la Web. Tan sólo el PSOE evidencia, en su página web, cuáles han sido las principales propuestas formuladas por su candidato, con imagen y un mensaje de victoria. Sin embargo, en las webs del resto de formaciones, el debate no tiene presencia. Tu candidato ha formulado propuestas, se ha defendido, ha atacado y probablemente, habrá entusiasmado. Rentabilízalo.

2.- Refuerza los puntos débiles.  Nadie mejor que tú sabrá cuáles han sido los puntos en los que tu candidato ha flaqueado. Y eso puede generar tendencia. ¡Haz que la gente se olvide de ellos! Es posible: primero identifícalos y trabaja para sustituirlos por esos momentos con los que puedes invertir la tendencia, o reforzar lo que haya fallado. Selecciona los  momentos que inviertan esa tendencia y difúndelos en tu ecosistema.

3.- Difunde un decálogo. Faltan pocos días para la cita electoral, y al final lo que se debe vender son las razones por las que pides el voto. ¿Y si elaboras un decálogo con las principales propuestas que tu candidato ha formulado durante el debate, en digamos vivienda, economía, sanidad, igualdad y lo difundes en todos tus canales? No pierdas el norte, para eso se idearon los debates.

4.- Desgasta a tu adversario. Sabrás cuál es tu principal adversario, o tal vez la formación que te, por una razón u otra, te va a arañar más votos. Analiza las imágenes de su representante en el debate, identifica aquellas propuestas o temas sobre los que ha flojeado y crea píldoras de imagen que demuestren que no tiene el potencial que la audiencia le atribuye. Usa las redes sociales para eso, tendrás muchos simpatizantes para viralizarlo.

5.- Refuerza el mensaje. Consolídalo. ¡Puedes hacerlo! Hazlo mediante la participación. Nos gusta participar, o cuanto menos empezar a hacerlo. Selecciona cuatro intervenciones sobre 4 temas estrella y propón un sondeo en las redes sociales para que la gente pueda participar y opinar en torno a esos cuatro puntos. Contribuirás a difundir el mensaje, en la medida que sea, consolidando, a la vez, 4 aspectos positivos.

Pero sobre todo, hazlo de forma inmediata. Los tiempos, a días de las elecciones, son trepidantes y tienes, cuanto menos, la mañana siguiente para aprovechar estas claves y rentabilizar, tácticamente, la presencia de tu candidato en algo tan importante como un debate.


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